La regla: un juego y listo
Elegí un juego cuando haya un rato tranquilo y cortá cuando deje de ser divertido. Sin horarios ni corrección. Si pide otro, bárbaro; si no, otro día probás uno distinto.
Encontrarlo: la sopa de letras
El nombre se esconde entre otras letras. Para encontrarlo lo tiene que leer letra por letra, que es la mitad de sabérselo. Sopa de letras con el nombre.
Seguirlo: el laberinto
La salida del laberinto deletrea el nombre en orden. Ideal para el viaje o la mesa de un bar, solo con un lápiz. Laberinto del nombre.
Tocá una hoja para abrirla, escribí el nombre e imprimí.
Dibujarlo: el nombre en píxeles
Cada fila trae un código cortito de números y, pintando los cuadraditos en orden, aparece el nombre. Se siente como un acertijo, no como escribir. Programá tu nombre en píxeles.
Descifrarlo: braille y Morse
El nombre en puntos de braille y rayas de Morse, una pulsera para recortar y ponerse, y una palabra secreta para descifrar con la clave. A los hermanos más grandes también les gusta. El nombre en código secreto.
Aplaudirlo
Decir el nombre en voz alta con una palma por sílaba (SO-FÍ-A) y pintar un círculo por palma. No hace falta lápiz, así que sirve hasta en la playa. Las palmas de mi nombre.
Algo para colgar
Para el año nuevo, el calendario 2027 para colorear lleva el nombre en letras huecas y un recuadro para un dibujo. Pegalo en la heladera y que vaya tachando los días que faltan para volver a clases.
La vuelta al cole
Unos días antes de que empiecen las clases, la hoja para repasar sirve de calentamiento: primero el modelo gris, después un renglón solo. Si le cuesta más que en diciembre, es normal después de tantas semanas; vuelve rápido.







